La hipertensión arterial afecta a más de 10 millones de españoles, según datos de la Sociedad Española de Cardiología. Sin embargo, a pesar de la amplia disponibilidad de fármacos antihipertensivos, cerca del 40% de los pacientes tratados no logran mantener cifras óptimas de presión arterial. Esta realidad plantea una pregunta incómoda: ¿estamos abordando el problema correctamente?
Investigaciones recientes publicadas en revistas de cardiología europea están desplazando el foco desde el control sintomático de las cifras tensionales hacia un mecanismo subyacente que la medicina convencional rara vez evalúa: la función endotelial.

El control de cifras no siempre refleja la salud vascular subyacente
Lo que la ciencia cardiovascular ya comprende
El endotelio vascular —la capa interna que recubre nuestras arterias— no es una simple barrera física. Según estudios del European Heart Journal, este tejido actúa como un órgano endocrino altamente activo que regula la vasodilatación, la inflamación y la coagulación sanguínea.
Cuando el endotelio funciona correctamente, produce óxido nítrico (NO), una molécula señalizadora que relaja las arterias y mantiene la presión arterial en rangos saludables de forma natural. Sin embargo, factores como el estrés oxidativo, la inflamación crónica de bajo grado y la resistencia a la insulina pueden deteriorar esta capacidad.
Dato relevante: La Fundación Española del Corazón estima que entre el 60% y el 70% de personas con hipertensión presentan algún grado de disfunción endotelial, un marcador que precede a eventos cardiovasculares mayores pero que rara vez se evalúa en la práctica clínica rutinaria.
El problema es que las pruebas estándar —tensiómetros, análisis de colesterol, electrocardiogramas— no miden directamente la salud endotelial. Se miden las consecuencias, no la causa raíz.
Por qué las estrategias habituales presentan limitaciones
Los fármacos antihipertensivos más comunes —diuréticos, betabloqueantes, inhibidores de la ECA— cumplen una función esencial al reducir las cifras de presión arterial. No obstante, su mecanismo de acción es fundamentalmente correctivo, no regenerativo.
Es decir: actúan sobre los síntomas (las cifras elevadas) sin necesariamente restaurar la capacidad del endotelio vascular para producir óxido nítrico de forma autónoma. Por eso, aunque los valores mejoren temporalmente, muchos pacientes experimentan:
- Necesidad progresiva de aumentar dosis
- Persistencia de rigidez arterial
- Falta de mejora en marcadores de inflamación vascular
- Síntomas residuales como fatiga o mareos
Las recomendaciones de estilo de vida —reducción de sal, ejercicio moderado, manejo del estrés— son correctas y necesarias, pero suelen plantearse de forma genérica, sin abordar el perfil metabólico o inflamatorio específico de cada persona.
El mecanismo frecuentemente ignorado: la producción endógena de óxido nítrico
La investigación cardiovascular de los últimos años ha evidenciado que la clave no reside únicamente en dilatar las arterias mediante fármacos externos, sino en restaurar la capacidad intrínseca del endotelio para producir óxido nítrico.
Este proceso depende de una enzima específica: la óxido nítrico sintasa endotelial (eNOS). Cuando esta enzima funciona correctamente, el organismo genera óxido nítrico de forma continua, manteniendo las arterias flexibles y respondiendo dinámicamente a las necesidades del cuerpo.

La función endotelial determina la capacidad vascular para autorregularse
¿Qué factores deterioran la actividad de la eNOS?
Según publicaciones en revistas como Hypertension y Circulation Research, varios factores pueden comprometer esta enzima:
- Estrés oxidativo elevado — los radicales libres inactivan el óxido nítrico antes de que ejerza su función
- Deficiencias nutricionales específicas — la eNOS requiere cofactores como L-arginina, tetrahidrobiopterina (BH4) y selenio
- Inflamación crónica de bajo grado — citoquinas proinflamatorias reducen la expresión genética de la eNOS
- Resistencia a la insulina — afecta la señalización celular necesaria para activar la enzima
Cuando la actividad de la eNOS disminuye, el resultado es un círculo vicioso: menos óxido nítrico → mayor rigidez arterial → aumento de presión → más daño endotelial → aún menos óxido nítrico.
Evidencia clínica
Un metaanálisis de 2023 publicado en el European Journal of Preventive Cardiology concluyó que intervenciones dirigidas a mejorar la función endotelial (mediante nutrición específica y antioxidantes) redujeron la presión arterial sistólica en una media de 8-12 mmHg en pacientes con disfunción endotelial documentada, efectos comparables a algunos fármacos de primera línea.
Cómo evaluar abordajes según este criterio científico
Si comprendemos que la disfunción endotelial es un mecanismo central en la hipertensión resistente o de difícil control, podemos establecer criterios más rigurosos para evaluar cualquier intervención:
1. ¿Aporta cofactores específicos para la síntesis de óxido nítrico?
Nutrientes como L-arginina, L-citrulina o extractos ricos en polifenoles (que aumentan la biodisponibilidad del NO) son elementos clave.
2. ¿Protege contra el estrés oxidativo vascular?
Antioxidantes especializados —como extracto de semilla de uva o vitamina C estabilizada— pueden neutralizar radicales libres que degradan el óxido nítrico.
3. ¿Reduce la inflamación crónica de bajo grado?
Compuestos con acción antiinflamatoria documentada (curcumina, omega-3, quercetina) pueden mejorar la expresión génica de la eNOS.
4. ¿Está respaldado por estudios específicos en población con disfunción endotelial?
No basta con que un ingrediente sea "bueno para la salud cardiovascular". Debe haber evidencia de que mejora marcadores específicos de función endotelial (dilatación mediada por flujo, niveles de NO, reducción de marcadores inflamatorios).
Estos criterios permiten diferenciar entre suplementos genéricos y formulaciones diseñadas con un enfoque bioquímico específico.
Dónde se ubican las soluciones especializadas
En los últimos años, han surgido formulaciones que integran principios de la investigación cardiovascular reciente. Un ejemplo documentado es Cardio A Plus, una fórmula que combina ingredientes asociados a la mejora de la función endotelial.
Según la información técnica disponible, esta formulación incluye:
- Extracto de espino blanco estandarizado — tradicionalmente utilizado en Europa para el soporte cardiovascular, con estudios que sugieren mejoras en la vasodilatación
- Complejo de aminoácidos precursores de óxido nítrico — L-arginina y L-citrulina, que pueden aumentar la producción endógena de NO
- Antioxidantes especializados — extracto de semilla de uva y vitamina C, orientados a proteger el óxido nítrico de la degradación oxidativa
- Cofactores enzimáticos — vitaminas B6, B12 y ácido fólico, necesarios para el correcto funcionamiento de la eNOS

Formulación diseñada con enfoque en la función endotelial
La diferencia conceptual con muchos productos genéricos radica en que no se limita a intentar "bajar la presión", sino que está diseñado para abordar un mecanismo fisiológico específico: la restauración de la capacidad del endotelio vascular para producir óxido nítrico.
Esta distinción es relevante porque implica un enfoque de soporte metabólico en lugar de simple corrección sintomática. No obstante, como cualquier intervención nutricional, su eficacia puede variar según el grado de disfunción endotelial, el estado metabólico individual y la adherencia al tratamiento médico prescrito.
Si deseas conocer más detalles sobre la composición técnica, estudios asociados y criterios de uso de esta formulación:
Consulta la información completa aquíPara quién puede ser adecuado este enfoque
Este tipo de abordaje —centrado en la función endotelial— puede resultar especialmente pertinente para personas que:
- Presentan hipertensión de difícil control a pesar de medicación
- Tienen marcadores inflamatorios elevados (proteína C reactiva, homocisteína)
- Experimentan síntomas residuales como fatiga o rigidez vascular
- Buscan complementar (nunca sustituir) su tratamiento farmacológico con un enfoque metabólico documentado
Sin embargo, es fundamental destacar que:
- No debe interpretarse como sustituto de medicación prescrita
- Requiere supervisión médica, especialmente si se toman anticoagulantes o antihipertensivos
- Los resultados pueden variar según el perfil metabólico y cardiovascular individual
- No está indicado como tratamiento de emergencias hipertensivas
Importante: Cualquier decisión relacionada con el manejo de la hipertensión arterial debe ser tomada en consulta con un profesional sanitario cualificado. La información aquí presentada tiene carácter exclusivamente educativo.
Conclusión: repensar el abordaje de la presión alta
La hipertensión arterial no es simplemente una cuestión de "cifras altas". Es, en muchos casos, una manifestación de disfunción endotelial crónica que compromete la capacidad del sistema cardiovascular para autorregularse.
Comprender el papel de la enzima eNOS y la producción endógena de óxido nítrico permite replantear estrategias terapéuticas desde una perspectiva más integral. No se trata de rechazar la farmacología —que sigue siendo esencial en muchos casos—, sino de reconocer que la salud vascular requiere un enfoque multidimensional.
Las soluciones especializadas que integran nutrición basada en evidencia, antioxidantes específicos y cofactores enzimáticos representan una evolución lógica en este campo. Sin embargo, su implementación debe ser siempre individualizada, supervisada y complementaria a las indicaciones médicas establecidas.
El futuro del manejo cardiovascular no pasa por elegir entre medicina convencional o enfoques metabólicos, sino por integrar ambos de forma coherente y científicamente fundamentada.
Para explorar más información sobre el enfoque endotelial en el manejo de la presión arterial:
Accede a recursos adicionales aquí